Te volví a creer otra vez…¡mira que tonta fui!,
tonta de mi que volví a correr hacia tus falsas palabras,
que mansamente me até al cuello tu seducción,
que sin pensarlo dos veces me entregué a tu sonrisa;
y tú con el arte del engaño bajo la manga,
con tu astucia me rondaste, me cercaste…y esperaste...
colocaste la trampa y me viste caer en ella,
para luego devorar a tu presa sin ningún remordimiento.
Tonta de mí, que me dejé engañar…que no supe esperar,
que me dejé llevar hacia donde tú querías,
que te abrí las puertas de mi habitación y de mi alma,
y tú villano apetecible, que mentías como nadie,
y que también me amabas como nadie,
que adormeciste mis oídos y me pintaste flores en la cabeza.
Hiciste bien tu trabajo, hasta que te descubrí,
hasta que dejaste el rastro de tu engaño,
y ahora conozco tu juego… ahora te conozco bien.
Cuando entres por esa puerta, no te escucharé,
me dormiré pegada al teléfono, pero no te llamaré,
morderé de a pocos mi almohada, pero no te pensaré…
arañaré mis sábanas, pero no te nombraré...
reprimiré mis ganas de ti, pero no te buscaré…
esta vez no caeré de nuevo... en tu trampa.

